
11 productos en Procesadores de Tejidos. Busca por nombre, código de catálogo o clon y solicita tu cotización.











No encontramos productos con esos filtros. Prueba con otra búsqueda o .
Un procesador de tejidos es un equipo utilizado en histología y anatomía patológica para preparar las muestras antes de la inclusión en parafina y el posterior corte en micrótomo.
Su función es controlar la exposición de los tejidos a los distintos medios utilizados durante el procesamiento histológico, permitiendo desarrollar de forma programada etapas como la fijación, deshidratación, aclaramiento e infiltración con parafina.
El objetivo no es solamente automatizar movimientos entre reactivos. Durante esta etapa se reemplaza progresivamente el agua presente en el tejido y se prepara la muestra para que pueda ser infiltrada con parafina y adquirir las condiciones necesarias para las etapas posteriores del flujo histológico.
Por eso, variables como tiempo, temperatura, manejo de reactivos, agitación, vacío o presión, según la tecnología utilizada, forman parte de la selección y configuración del procesador.

Antes de obtener un corte histológico, la muestra debe pasar por una secuencia controlada de preparación. El procesador permite organizar y reproducir estas etapas de acuerdo con el protocolo definido por el laboratorio.
Procesar correctamente el tejido es preparar la muestra para todo lo que viene después. Una alteración en los tiempos, reactivos o condiciones del procesamiento puede afectar la preparación de la muestra para las etapas posteriores. Por eso, la reproducibilidad del protocolo es una variable relevante en la rutina histológica.
En una rutina de anatomía patológica, procesar tejidos implica trabajar con una secuencia definida de reactivos, tiempos y condiciones de operación.
Un procesador permite ejecutar esa secuencia mediante programas previamente configurados, reduciendo la necesidad de realizar manualmente cada cambio de etapa y facilitando que el laboratorio trabaje con protocolos reproducibles.
Dependiendo de la tecnología del equipo, la automatización puede incorporar además:
No todos los procesadores incorporan las mismas funciones. La configuración adecuada depende del volumen de muestras, del protocolo utilizado y del nivel de automatización requerido por cada laboratorio.
La capacidad máxima es importante, pero no debería ser el único criterio de selección. Un procesador debe integrarse a la carga de trabajo y al protocolo histológico del laboratorio.
La cantidad habitual de casetes por ciclo permite determinar qué capacidad necesita realmente el laboratorio.
Una capacidad insuficiente puede obligar a dividir la carga en más ciclos. Una capacidad muy superior a la demanda, por sí sola, tampoco implica una mejor adaptación a la rutina.
Los procesadores de carrusel trasladan el canastillo de muestras entre distintas estaciones de reactivos y parafina. Otros sistemas realizan el procesamiento dentro de una cámara cerrada y gestionan la entrada y salida de los distintos medios.
La elección depende del flujo de trabajo y del grado de automatización buscado.
La posibilidad de almacenar y configurar programas permite adaptar tiempos y etapas a los protocolos definidos por el laboratorio.
Esto adquiere especial relevancia cuando se procesan distintos tipos o tamaños de muestra.
Según el modelo, estas funciones pueden utilizarse durante determinadas etapas para favorecer el contacto de las muestras con los medios de procesamiento y apoyar la infiltración.
Es importante verificar qué funciones incorpora cada equipo y cómo se configuran dentro del protocolo.
En equipos con mayor nivel de automatización, el sistema puede incorporar seguimiento del uso de reactivos, avisos de reemplazo o rotación automática.
Esta característica cobra mayor relevancia a medida que aumenta el volumen de procesamiento y la necesidad de controlar la rutina de reactivos.
Alarmas, sensores, protección frente a sobretemperatura, detección de condiciones anormales y mecanismos frente a interrupciones eléctricas son características que deben revisarse según el modelo.
Dentro de la línea Zeedo disponible en Zebra Genetics existen distintas configuraciones de procesadores de tejidos. Los modelos HS-569 y ATP-300 no representan la misma arquitectura de procesamiento: cada uno responde a una forma diferente de organizar la rutina.
El HS-569 utiliza un sistema de carrusel compuesto por 12 estaciones: 9 recipientes de reactivos y 3 depósitos de parafina.
El equipo permite seleccionar entre 10 programas y configurar el tiempo de procesamiento por estación. Incorpora agitación y vacío, además de control de temperatura en los depósitos de parafina.
Su canastillo estándar admite hasta 90 casetes, y el sistema contempla configuraciones opcionales de canastillo.

El ATP-300 trabaja mediante una cámara de procesamiento y automatiza la circulación de los medios utilizados durante la fijación, deshidratación, aclaramiento e infiltración con parafina.
Su configuración comercial estándar permite procesar 220 casetes, con una alternativa opcional de 330 casetes.
El equipo dispone de 10 programas configurables, pantalla táctil LCD de 10 pulgadas y funciones de gestión de reactivos y parafina. También incorpora modos de presión atmosférica, presión positiva y presión negativa, además de agitación magnética.
El sistema puede contabilizar el uso de reactivos según casetes procesados, días o ciclos y generar avisos para su reemplazo.

No existe una única configuración adecuada para todos los laboratorios.
Un sistema de carrusel como el HS-569 permite organizar el procesamiento mediante estaciones independientes de reactivos y parafina, con programación del tiempo correspondiente a cada posición.
Un procesador como el ATP-300 incorpora una cámara cerrada y un mayor nivel de automatización en funciones como la circulación y gestión de reactivos y parafina.
Más que decidir únicamente entre dos modelos, conviene responder primero algunas preguntas:
Estas variables permiten definir una configuración coherente con la carga real del laboratorio.
El procesador de tejidos forma parte de un flujo mayor.
Una vez completada la infiltración, la muestra continúa hacia la inclusión en parafina, donde se prepara el bloque histológico. Posteriormente, el bloque pasa a microtomía para obtener cortes delgados que podrán continuar hacia las etapas de tinción y análisis.
Por eso, al diseñar o actualizar un laboratorio de anatomía patológica conviene evaluar el procesamiento junto con las etapas que siguen en el flujo de trabajo.
Permite controlar y automatizar las etapas de preparación del tejido previas a la inclusión en parafina, trabajando con una secuencia programada de medios para fijación, deshidratación, aclaramiento e infiltración.
Una vez infiltrada con parafina, la muestra pasa a la etapa de inclusión para formar el bloque histológico. Después, el bloque puede ser cortado mediante un micrótomo para continuar con las etapas posteriores de preparación y análisis.
No. Existen distintas arquitecturas. Algunos equipos trabajan mediante carruseles que desplazan las muestras entre estaciones; otros utilizan una cámara cerrada a la que ingresan y desde la que se evacuan los distintos medios de procesamiento.
Debe considerarse la cantidad habitual de casetes por ciclo, el número de ciclos diarios y la organización de la rutina. La capacidad nominal del equipo debe evaluarse junto con estas variables.
Dependiendo del procesador, estas funciones forman parte del método utilizado para favorecer el contacto entre las muestras y los medios de procesamiento. Su disponibilidad y configuración varían según el modelo.
El HS-569 es un procesador de carrusel de 12 estaciones con un canastillo estándar de hasta 90 casetes. El ATP-300 utiliza una cámara de procesamiento, ofrece una capacidad estándar de 220 casetes y añade funciones automatizadas de gestión y rotación de reactivos y parafina.
Cuéntanos qué necesitas y con cuánto espacio cuentas; te respondemos con el modelo que corresponde, la disponibilidad y los plazos.
La selección del equipo debe considerar el volumen de casetes, los protocolos histológicos, los tipos de muestra y la organización diaria del laboratorio. En Zebra Genetics podemos revisar estos antecedentes para orientar la selección entre las distintas configuraciones disponibles.