La elección de un termociclador suele empezar por el número de pocillos y ahí se queda. Es un criterio necesario, pero llega tarde: antes de decidir el tamaño hay que decidir qué tipo de equipo se necesita, y esa definición viene del ensayo.
Estos son los criterios en el orden en que condicionan la compra.
Primero: qué ensayos se van a correr
Todo lo demás depende de esto. Un laboratorio que hace clonaje y verificación de construcciones necesita algo distinto de uno que hace diagnóstico molecular con cuantificación.
La primera bifurcación es entre detección de punto final y detección en tiempo real, y la desarrollamos en PCR vs. qPCR. Los equipos de la categoría de termocicladores del catálogo son sistemas de PCR en tiempo real.
Cuántas muestras por corrida y cuántas corridas al día
La capacidad del bloque se define por el peor escenario habitual, no por el promedio. Y conviene separarla del rendimiento diario: un equipo de 48 pocillos que hace tres corridas al día puede resolver más muestras que uno de 96 que hace una.
La categoría incluye formatos de 48 y de 96 pocillos. La decisión entre ambos depende de cuántas muestras llegan juntas, de si conviene esperar a completar una placa y de cuánto reactivo se desperdicia en corridas incompletas.
Qué formato de consumible se va a usar
El bloque tiene que ser compatible con el consumible que el laboratorio ya usa o piensa usar: tubos individuales, tiras o placas, y su volumen de reacción. Cambiar de formato implica revisar todo el flujo de trabajo aguas arriba, desde la pipeteo hasta el almacenamiento.
Conviene confirmar la compatibilidad en la ficha técnica antes de cerrar la compra, no después de recibir el equipo.
Cuántos canales de fluorescencia hacen falta
En un sistema de tiempo real, este es el criterio que más determina el costo por resultado. Cada canal permite detectar un blanco distinto en la misma reacción, así que el número de canales define hasta qué nivel de multiplexado se puede llegar.
La cuenta se hace sobre los ensayos reales: cuántos blancos por muestra, más el control interno. Un equipo con canales de sobra es dinero adelantado; uno con canales justos obliga a separar en varias reacciones lo que podría ir en una.
Los modelos del catálogo declaran múltiples canales de fluorescencia. El número exacto de cada uno está en su ficha técnica, y conviene pedirlo explícitamente al cotizar junto con los fluoróforos compatibles.
Uniformidad y control de temperatura
Es la especificación menos visible y la que más afecta la reproducibilidad. Si el bloque no mantiene la misma temperatura en todos los pocillos, dos réplicas de la misma muestra pueden dar resultados distintos según dónde se ubicaron.
Los valores de uniformidad y de exactitud son propios de cada modelo y aparecen en su ficha técnica. Son datos que conviene comparar entre alternativas, porque no se perciben hasta que aparece un problema difícil de explicar.
Velocidad de rampa
Es la rapidez con que el bloque sube y baja de temperatura entre etapas. Determina cuánto dura una corrida completa, y su efecto se multiplica por el número de ciclos y de corridas diarias.
Importa sobre todo cuando el rendimiento diario es el limitante. Si el laboratorio corre dos placas por semana, la diferencia es marginal; si corre varias al día, define cuántas caben en la jornada.
Si se necesita función de gradiente
La función de gradiente permite aplicar temperaturas distintas en distintas zonas del bloque durante una misma corrida. Sirve para una tarea concreta: encontrar la temperatura de hibridación adecuada de un par de partidores probando varias a la vez, en vez de repetir corridas.
Es muy útil en laboratorios que desarrollan o adaptan protocolos propios. Si el laboratorio corre exclusivamente ensayos ya establecidos y validados, es una función que probablemente no va a usar.
Programación, software y datos
El equipo se opera a través de su software, así que conviene revisarlo con el mismo cuidado que el hardware:
- Cómo se crean y almacenan los protocolos, y si permiten perfiles de usuario.
- Qué análisis entrega y en qué formato se exportan los resultados.
- Si el registro permite la trazabilidad que necesita el laboratorio.
- Si el equipo se controla desde su propia pantalla, desde un computador o desde ambos.
- Si existe conectividad de red y qué requisitos impone al área de informática.
Dónde va a estar y quién lo va a mantener
Los factores prácticos que se revisan al final y deberían revisarse antes:
- Espacio de mesón y ventilación del equipo.
- Alimentación eléctrica y estabilidad de la red del laboratorio.
- Si el flujo de trabajo exige separar físicamente las áreas de pre y post amplificación.
- Disponibilidad de servicio técnico y repuestos en Chile.
- Calibración y verificación periódica del equipo.
- Capacitación del personal que lo va a operar.
Si el trabajo es en terreno y no en mesón, la categoría incluye además un modelo portátil, compacto y de fácil transporte, pensado para diagnóstico molecular fuera del laboratorio.
Qué reunir antes de cotizar
- Qué ensayos se van a correr y si requieren cuantificación.
- Cuántos blancos por muestra, incluido el control interno.
- El número de muestras por corrida y de corridas por día.
- El formato de consumible que usa el laboratorio.
- Si se desarrollan protocolos propios o solo se corren ensayos establecidos.
- Los requisitos de trazabilidad y exportación de datos.
- Las condiciones del lugar de instalación.
El equipo se elige por el ensayo
¿Estás evaluando un termociclador para tu laboratorio? La configuración adecuada depende del tipo de ensayo, del volumen de muestras y del nivel de multiplexado que necesites. En Zebra Genetics revisamos contigo esos requerimientos y las alternativas de la categoría de termocicladores antes de cotizar: cuéntanos tu aplicación.
Nota: este artículo tiene fines informativos y no atribuye especificaciones a modelos concretos. Canales de fluorescencia, uniformidad, velocidad de rampa, compatibilidad de consumibles y funciones disponibles deben verificarse en la ficha técnica oficial de cada equipo.

