No todas las campanas de extracción están diseñadas para trabajar bajo las mismas condiciones químicas. Dos laboratorios pueden necesitar una campana de las mismas dimensiones y terminar requiriendo equipos completamente distintos, porque lo que manipulan dentro no es lo mismo.
Por eso la selección no debería empezar mirando modelos. Empieza describiendo la aplicación: qué sustancias se usan, en qué cantidad, con qué frecuencia, en qué recinto y con qué posibilidad de descargar el aire al exterior. Este artículo ordena esas preguntas en el orden en que conviene responderlas.
¿Para qué sirve una campana de extracción?
Una campana de extracción de gases es un equipo de control en el origen: captura los contaminantes que se generan durante un proceso de laboratorio y los conduce fuera de la zona de respiración del operador antes de que se dispersen por el recinto. Su función es de ventilación localizada, no de purificación general del ambiente.
Conviene distinguirla de otros equipos con los que se confunde, porque atienden riesgos distintos:
- Una cabina de seguridad biológica está pensada para riesgo biológico y contención de aerosoles, no para vapores químicos. Su funcionamiento se verifica con parámetros propios, como explicamos en el artículo sobre el protocolo del ISP para cabinas de bioseguridad.
- Una cabina de flujo laminar protege la muestra o el producto, no al operador. Puedes ver los modelos en la categoría de cabinas de flujo laminar.
- La ventilación general del recinto renueva el aire del laboratorio completo, pero no captura el contaminante donde se genera. No reemplaza a una campana.
Cuando el riesgo es químico y se genera en un punto concreto del mesón, la respuesta es una campana de extracción. Los equipos disponibles están en la categoría de campanas extractoras para laboratorio.
La primera pregunta: ¿qué sustancias se manipularán?
Este es el dato que más condiciona la decisión, y también el que más veces falta cuando llega una solicitud de cotización. La sustancia define la materialidad del equipo, la viabilidad de recircular el aire y, en algunos casos, la necesidad de una configuración específica.
Solventes y compuestos volátiles
Los solventes generan vapores con facilidad, y en volumen. El problema deja de ser solo la resistencia del material y pasa a ser la capacidad de captación y evacuación: cuánto vapor se produce, con qué rapidez y hacia dónde se conduce. En estos casos hay que dimensionar el sistema de extracción completo, no solo elegir el mueble.
También importa el proceso. No es lo mismo una evaporación puntual que un trabajo sostenido durante horas, aunque el reactivo sea el mismo.
Ácidos y sustancias corrosivas
Aquí la compatibilidad química de los materiales de construcción pasa al primer plano. Una campana de acero pintado que se usa con vapores ácidos se deteriora desde adentro, y ese deterioro compromete tanto la seguridad como la vida útil del equipo.
Es la razón por la que existen campanas fabricadas en polipropileno o en acero inoxidable de grados específicos. La elección no es estética ni de precio: responde a qué va a estar en contacto con las superficies internas y con el sistema de extracción.
Ácido perclórico
El ácido perclórico merece una evaluación aparte y no debe resolverse automáticamente con una campana química convencional. Las digestiones con perclórico pueden dejar residuos que se acumulan en el interior del equipo y en el recorrido del aire, y esa acumulación es precisamente lo que las configuraciones específicas buscan evitar.
Por eso las campanas perclóricas del catálogo son de acero inoxidable e incorporan un sistema de lavado interno, o wash-down. Si tu laboratorio trabaja con perclórico, indícalo explícitamente al pedir la cotización: los requisitos de instalación, ductos y descarga son distintos, y deben verificarse contra la ficha técnica del equipo y la normativa aplicable.
Procesos generales de laboratorio
Incluso en operaciones que se consideran rutinarias conviene evaluar cuatro cosas antes de decidir:
- La cantidad de contaminante que realmente se genera en el proceso.
- La frecuencia y duración del trabajo.
- Las condiciones del recinto donde se instalará el equipo.
- El tipo de proceso: calentamiento, evaporación, pesaje, mezcla o manipulación en frío.
Para este perfil de trabajo, la campana extractora de acero cubre aplicaciones comunes como hervido, evaporación y secado. Cuando el espacio es el limitante, la campana de sobremesa resuelve trabajos de riesgo bajo a moderado en laboratorios pequeños.
En resumen, lo que cada tipo de sustancia pone sobre la mesa al momento de elegir:
| Sustancias | Qué condiciona | Qué revisar al cotizar |
|---|---|---|
| Solventes y compuestos volátiles | La capacidad de captación y evacuación del vapor | El sistema de extracción completo, no solo el mueble, y si el trabajo es puntual o sostenido |
| Ácidos y sustancias corrosivas | La compatibilidad química de los materiales | Polipropileno o acero inoxidable de grado específico, verificado contra los químicos concretos |
| Ácido perclórico | La acumulación de residuos en el equipo y en el recorrido del aire | Una campana perclórica con lavado interno, y sus requisitos propios de ductos y descarga |
| Procesos generales | La cantidad de contaminante, la frecuencia y el recinto | El tipo de proceso y el espacio disponible en el mesón |
¿Campana ductada o campana ductless?
Es la decisión que más consultas genera, y la que más depende de la infraestructura disponible.
Campana ductada
El aire capturado se conduce a través de un sistema de extracción hasta un punto de descarga fuera del edificio. El contaminante sale del recinto, que es la solución más directa cuando existe la posibilidad de instalar el recorrido.
A cambio, exige planificar el sistema completo:
- La ubicación del equipo dentro del laboratorio.
- El recorrido de los ductos y su longitud, codos y cambios de sección.
- El extractor y su capacidad frente a las pérdidas de carga del recorrido.
- El punto de descarga y su relación con ventanas, tomas de aire y áreas transitadas.
- Las condiciones del edificio, incluida la factibilidad de atravesar losas o fachadas.
Modelos como la campana de extracción de gases en acero inoxidable vienen con puerto de conducto justamente para integrarse a este tipo de sistema.
Campana ductless
Una campana ductless no descarga al exterior: filtra el aire y lo devuelve al recinto. Las campanas de extracción ductless del catálogo trabajan con filtros moleculares y recirculación interna. Es la alternativa cuando no hay salida al exterior, cuando el laboratorio se reconfigura con frecuencia o cuando la obra de ductos no es viable.
Ahora bien, un punto que conviene dejar claro: ductless no significa universal. Su aplicación depende de qué contaminantes se manipulan y de si el medio filtrante es capaz de retenerlos, además de la gestión y el recambio de esos filtros a lo largo del tiempo. Una campana sin ductos no reemplaza automáticamente a una ductada en cualquier aplicación, y la compatibilidad se evalúa caso a caso.
Desarrollamos este equipo en detalle en el artículo sobre campanas de extracción sin ductos.
El material de construcción no es un detalle estético
La materialidad define con qué puede convivir el equipo. Estas son las alternativas presentes en el catálogo y el criterio general de cada una.
Acero
Es la construcción más común y cubre aplicaciones de laboratorio generales, del tipo hervido, evaporación o secado, con emisión de humos y vapores nocivos. Es la opción razonable cuando no hay una exigencia de resistencia química particular, siempre según las especificaciones del modelo.
Acero inoxidable
Las campanas en acero inoxidable grado 304 o 316 ofrecen buena resistencia frente a un rango amplio de productos químicos, además de resistencia a la humedad y al calor. Se descontaminan y limpian con facilidad, lo que las hace apropiadas para aplicaciones sensibles a la limpieza. Según su ficha técnica, resultan seguras para aplicaciones sensibles a la descarga electrostática cuando el cuerpo del equipo se conecta a la toma de tierra del edificio.
Polipropileno
El polipropileno es un material no corrosivo con excelente resistencia química, y es la respuesta habitual cuando hay exposición a vapores de ácidos, gases peligrosos y soluciones orgánicas que una campana de acero convencional puede no soportar. Lo tratamos en profundidad en el artículo sobre campanas de polipropileno, y el equipo está disponible en el catálogo como campana extractora de polipropileno.
En cualquiera de los tres casos, la compatibilidad final debe verificarse contra los químicos concretos que se usarán y contra la ficha técnica oficial del equipo. Un listado general de materiales orienta la decisión, pero no la reemplaza.
Una campana es parte de un sistema, no un equipo aislado
Este es el punto que más se omite y el que más problemas provoca después de la instalación. La campana captura, pero el desempeño del conjunto depende de todo lo que viene a continuación y de lo que ocurre alrededor.
- Los ductos: recorrido, diámetro, materialidad y cantidad de codos.
- El extractor: si su capacidad corresponde al sistema realmente instalado.
- La descarga: dónde termina el aire extraído y a qué distancia de tomas de aire y zonas transitadas.
- Las pérdidas de carga acumuladas en todo el recorrido.
- La entrada de aire de reposición al recinto: si se extrae aire, tiene que entrar aire.
- Puertas y ventanas, y su apertura durante el trabajo.
- Interferencias en el flujo: tránsito de personas, difusores de climatización, ventiladores, equipos cercanos.
- La ubicación de la campana dentro del laboratorio.
Seleccionar bien la campana y diseñar mal la extracción compromete el funcionamiento global. Un equipo correcto conectado a un sistema subdimensionado, o instalado en un recinto sin aire de reposición, no va a rendir lo que su ficha promete. Qué se le exige a ese sistema y qué se le mide lo revisamos en qué normativa aplica a las campanas de extracción en Chile.
Errores frecuentes al seleccionar una campana
- Elegir únicamente por dimensiones, porque el ancho disponible en el mesón terminó definiendo el equipo.
- Elegir únicamente por precio, sin comparar qué resuelve cada alternativa.
- No informar qué sustancias se van a utilizar al momento de cotizar.
- No evaluar la compatibilidad química de los materiales con esas sustancias.
- Definir la campana sin considerar los ductos ni el extractor.
- Instalar el equipo sin estudiar las condiciones del recinto.
- Suponer que una solución ductless sirve para cualquier contaminante.
- No prever modificaciones futuras del laboratorio, como cambios de layout o nuevos procesos.
Qué reunir antes de solicitar una cotización
Mientras más completa sea esta información, más precisa será la propuesta y menos probable un equipo que después no calce con la aplicación:
- Las sustancias que se utilizarán, con nombre concreto.
- Las concentraciones relevantes.
- La frecuencia y duración del trabajo.
- Los procesos que se realizarán dentro de la campana.
- Las dimensiones disponibles en el laboratorio.
- La cantidad de operadores que trabajarán simultáneamente.
- Si existe o no salida al exterior.
- El recorrido aproximado que tendrían los ductos.
- La ubicación del laboratorio dentro del edificio, incluido el piso.
- Fotografías o planos del espacio.
- Cualquier necesidad especial de materialidad.
La selección empieza por la aplicación, no por el catálogo
Dos laboratorios que piden una campana del mismo tamaño pueden necesitar soluciones distintas por los químicos que utilizan, por la infraestructura del edificio y por sus condiciones operacionales. El tamaño es una restricción, no un criterio de selección.
¿Estás evaluando una campana para tu laboratorio? Definir las sustancias utilizadas, el espacio disponible y las condiciones de extracción permite determinar qué configuración tiene sentido antes de cotizar. En Zebra Genetics podemos revisar contigo las alternativas de la categoría de campanas extractoras según los requerimientos técnicos de tu laboratorio: cuéntanos tu aplicación y te orientamos en la selección.
Nota: este artículo tiene fines informativos y orienta la selección en términos generales. Las características, compatibilidades y requisitos de instalación de cada equipo deben verificarse en su ficha técnica oficial y frente a la normativa que aplique a tu instalación.

